La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
Hacia el sentido de la vida (dos)De cuando se te llevan los demonios Muchas veces me he preguntado por qué la vida, hay que ver, no me da todas las oportunidades que necesito para cerrar algunos asuntos como precisaría para quedarme en la gloria. Fundamentalmente con algún hijito de su madre que se ha cruzado en mi camino, alguno de esos dos o tres cabroncetes a los que agarraría del gaznate y no soltaría ni con agua caliente. ¡Grrrrr! Pero después, pensando, he caído en la cuenta de que el autoengaño, en según qué ocasiones, viene que ni pintado. Así, puedo encajar el golpe lo mejor que sepa y acto seguido, para resarcirme —igual que se haría con un niño que ha perdido su globo y al que quitaríamos el disgusto con un polo—, imaginar una herramienta (muy, muy) contundente cayendo sobre la cabeza del personaje en cuestión. O sobre los pies. O sobre la boca del estómago. O sobre donde más daño le haga (ya se sabe que el martillazo no es una ciencia exacta). No es lo que se dice una venganza contundente, claro, pero ¿quién, después de pasar un rato tan bueno, la sigue necesitando? Lunes, 03 de Julio de 2006 19:43. Comentarios » Ir a formularioAutor: Ardi Hay días en que, presintiendo un particular dolor en mi anatomía (soy así de aprensivo, sólo leer ya me provoca escozor), me alegro de no haberme cruzado en tu camino :-p Por lo demás, la duración de las digestiones, las olas, las rompientes, las resacas, me confirman mis sospechas sobre la función del ágora, una tesis que sostengo desde hace poco (o desde hace mucho, pero sentida, no tanto racionalizada). Pero si te cuento esto en profundidad, seguro que me pegas. Y visto tu dominio de la técnica del martillazo (por más que sea una ciencia inexacta), prefiero ponerme a buen resguardo. :-p Fecha: 03/07/2006 20:05. Autor: Paolo ¿Yunque de por medio o la propia cabeza ejerciendo de yunque? El matiz es, en este caso, muy importante. Fecha: 03/07/2006 22:53. Autor: La donna è mobile Pues mire, he tenido orgasmillos imaginándolo con yunque y sin él. Puede que los de "sin" sean un poco más intensos, más incendiarios. Pero está la cosa muy igualada. No sé si habré calmado su inquietud... Fecha: 03/07/2006 23:00. Autor: La donna è mobile También yo me alegro de tener ganas de coger folios y llenarlos, no creas. Que escribir de uno mismo además de vaciar, cansa. Una cosa que me ha preocupado toda mi vida (qué arrojo, “toda mi vida”, lo digo y me quedo tan pancha), es saber si esta forma de violencia es o no es, tan oscura para uno mismo como la otra, la que sí da el golpe. Porque recurrir a imaginar el golpe, quitándole las risas (que esa sería otra, ¿la gracia qué viene, del alivio al satisfacer un íntimo anhelo?), ¿es bueno? ¿Está bien imaginarse a alguien recibiendo martillazos? ¿No es más racional figurarse a tu enemigo siendo víctima de una paralela, de una multa gordísima, de un sarampión malayo? Es la reacción la que me intriga. El poso de la reacción lo que más. El sabor de boca al saber que no lo único, pero si lo más urgente que podría satisfacerte, es ver a esa persona diciendo ¡ay! Como dijo Isak Dinesen, “sin repetir la vida en la imaginación, no se puede estar del todo vivo. La falta de imaginación impide que las personas existan.” Y no digamos el exceso, añadiría yo… Qué miedo de mentes. Lo lejos que llegan y lo difícil que es cogerlas. (Sin miedo, Ardi, ésta es tu casa. Que yo lo único que pego son pellizcos. Pero eso sí, buenos, buenos.) Fecha: 04/07/2006 00:43.
Yo, con la venganza, lo tengo claro. En principio creo que hay que trabajar mucho la capacidad de perdonar, de olvidar y de pasar página. Yo lo consigo casi siempre. Pero, pero, pero, si es imposible, si no se puede perdonar y el asunto o el cabrón en cuestión, su recuerdo y su obra, sigue amargándote cada mañana cuando te despiertas, entonces hay que vengarse. Yo lo he hecho, y me he quedado muy a gusto. Eso sí, intentando siempre perdonar antes y, sobre todo, nunca en caliente, siempre en frío, siendo consciente de qué se hace y por qué se hace. Fecha: 04/07/2006 11:50. Autor: nonwriter Yo me recuerdo mirando listas de notas, buscando un nombre y alegrándome de suspenso tras suspenso hasta que desapareció (de las listas y de mi vista). No me gusta ese sentimeinto, pero ahí está. Son cosas. Fecha: 04/07/2006 13:05. Autor: La donna è mobile Detrás del reflejo: Esa capacidad para perdonar se asienta en el conocimiento de las debilidades del ser humano, que dicho así parece un capítulo enciclopédico (mentira, porque puede resumirse en una frase: “esto me puede pasar a mí” o en esta otra: “ya me pasó”) y en la experiencia, ¿verdad? (al menos debería ser así) Cada día también a mí me cuesta menos trabajo disculpar, e incluso tengo una tendencia a poner la otra mejilla, que podría atribuir a una educación católica o un afán (qué bonita palabra) de no ponerme a las greñas, nunca, con nadie, mientras esté en mi mano. Pero al mismo tiempo la imposibilidad de entender ciertas actitudes, crece imparable. Imparable. Me siento incapaz de seguir según qué movimientos, y tengo mucha dificultad en olvidar contrariedades con personas a las que no puedo comprender (supongo que porque me las reservo para ir digiriéndolas de a poco, resolviéndolas de a poco y confiando en que con el tiempo, pueda volver a ellas y echarles mucha luz encima). Los que se columpian intencionadamente apoyándose en patas que nunca me sujetarán a mí y que además, no veo. Con esos voy a ciegas. Me cuesta muchísimo perdonar sus crueldades, injusticias. No valgo para eso, no entran en mi cabeza. Y como no entran, no puedo calcular ni la respuesta ni la venganza apropiada. Eso es lo que pasa. Todo esto no impide que cuando se me toque las narices y yo me tome mi intuición cada ocho horas y ésta me diga, “al turrón”, sepa revolverme. Sin concesiones y sin mal sabor de boca. Sólo faltaría. Un saludo, y gracias, :-) Fecha: 05/07/2006 19:05. Autor: (...) Nomegrites: A mí tampoco me gusta ese sentimiento, pero… No es que crea en el pecado, en la parte punible de nuestras acciones; le suceden al más común de los mortales, está en nuestra naturaleza ser así de infames y de maravillosos y de estúpidos y de arrogantes y de tatatá de competencias. Pero el que se porta mal, pudiendo perfectamente ahorrárselo… es decir, el que controla lo que hace y es consciente de su maldad, de su crueldad, ese… ese merece un suspenso, mínimo. Amén de una lluvia de suspensorios húmedos y una buena patada en el culo. Aleluya. (¿Después de no aplicar una correspondencia entre las malas acciones y las malas compensaciones, puedo decir que sí creo que por cada buena acción, hay una buena compensación? ¿Sí? ¿No? Es que lo creo… XDDDDDD Sinceramente, prefiero pensarlo.) Un beso, :-) Fecha: 05/07/2006 19:15.
Yo solía hacer lo mismo cuando mis padres me echaban unas horrorosas broncas interminables. Me imaginaba de, de repente, surgía de la pared una rapidísima guillotina horizontal y les rebanaba las cabezas. Fecha: 10/07/2006 12:43. |
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